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De Poeta y de Loco

La Amnesia del Billete.

 Difícil de comprender resulta la vida, las personas y los valores que encierran.  En el campo de la conciencia muy poco se ha entendido, pues hasta ahora nos preguntamos por qué la gente actúa de tal o mas cual forma, o sus prejuicios, sus ambiciones irrefrenadas. 

Esta historia es la pantalla exacta de la verdad que debemos crear y que para crear hay que saber. Las problemáticas que hoy amenazan al  futuro que de una vez por toda debemos formar para legar a las nuevas generaciones un por venir de luces y banderas.

 En uno de los tantos barrios cubanos, vivía una  familia normal, con condiciones escasas y una no muy adecuada vivienda, ya por suerte en construcción, gracias  a la ayuda de la revolución de todos. Uno de sus hijos, Antonio, se mostraba diferente, un poco delicado o quizás como diría cualquier cubano, un tanto "Bajito de Sal". Por lo antes expuesto, mis queridos amigos, podrán concluir que no tenía muchos amigos de su sexo, cosa que empeoraba la cosa, debido a que nadie permitía a sus muchachos jugar o intercambiar con aquél. Así creció Tony, como le  llamaban todos. Sin la tutela que necesitaba, pues hasta en el hogar era apartado por sus hermanos, muy varoniles e injustos, llenos de prejuicios en los que poco creemos, quienes tanto hemos visto. Descuidó sus estudios, y la poca presencia familiar en la educación de aquel niño, poco a poco, se convirtió en una de las principales causas de su actual desvío. 

Al concluir la Secundaria Básica y por tanto la instrucción obligatoria, solicitó y obtuvo el Preuniversitario en el campo, la oportunidad de todo joven a continuar estudios. Allá, aun más lejos del "calor familiar" y para colmo, agravando la situación, las malas influencias en un año de tanta escasez, lo obligaron a cambiar. Ese es uno de los resultados del Período Especial y de todas las patrañas del Imperio en su lucha por rendirnos por hambre y miseria, en su afán de cultivarnos viciosos e impuros, sin tradiciones ni historia. 

Así, llegado el momento, abandonó sus estudios de nivel medio y de regreso a la "tan añorada casa", no había calor familiar allí, para todos era el maricón del barrio, la niña de mandados para sus hermanos mayores. Su padrastro nunca paró de reprocharle:

 "Muchacho sal por ahí con una mujer y hazle un poco de cosas, espabílate", como si ser hijos de padres divorciados no trajera consigo que el joven careciera de alguien a quien acudir en busca de consejos. Papá nunca estuvo y la crítica no propiciaba el diálogo, no invitaba a la apertura; lo obligaban a atrincherarse, a decir de Martí  "criticar no es morder (...)” , eso lo sabemos todos. 

Transcurría el 91, donde tantos jóvenes equivocaron el camino, saliendo a la ciudad donde el desarrollo del turismo minaba la ciudad de transeúntes pasaportados. Nuestro caso es así, salía todas las noches acompañado de amigas quien dentro de unos meses sería Tony, unos de los principales agentes de la ilegalidad en la ciudad de Holguín. En su relación con extranjeros, logró hacer un poco de dinero, lo suficiente para comprar una casa grande y lujosa en uno de los mejores lugares de la ciudad, donde llevó a vivir a toda la familia. Ahora en sus batas de  baño frente a la tele de 47 pulgadas y con sus caros perfumes ya no era el afeminado hermano al que todos despreciaban, la  niña de mandados, ahora era el ídolo familiar, lo más valioso, el hijo predilecto. Nadie se detenía a pensar que todo aquello provenía del comerció sexual, ni que era una actividad prohibida, ni siquiera que pensaba aquel infeliz. Lo importante era lucir  a la moda, comer bien, "Yuya" y "Doña Neli". Todos los hermanos pasaban por allí a lo largo de la semana, algunos bien casados, varoniles, con tendencias machistas y excluyentes, todos olvidaron los prejuicios, a esto llamo la amnesia del billete. 

Al principio solo contactó con algunas muchachas dedicadas al inmoral oficio de la prostitución, luego llegaron los boteros, los chulos y los cerebros de la contrarrevolución interna, ¡si! esa también alienta todas estas actividades. Pasó de mercancía, a comerciante. Lo curioso es que  a nadie le preocupaba, solo a los revolucionarios, a la policía, al CDR, a sus compañeros de antaño; los otros estaban demasiado ocupados en ¿si se acababa el aceite?, o si la antena del TV podría ser parabólica y así poder captar señales extranjeras, o que sacaron un pantalón caro.  Algo así cada vez. 

Amigos de  - "Tony préstame 20 fula ahí", o de los que asistieron a tantas fiestas cuando acababa cada negocio. Puerco asado y no en navidad, Tony era entonces padrino de cuanta boda mixta se celebrara. 

Los criterios de ¿Mijo, vas a trabajar esta noche?, eran muy frecuentes. ¿Trabajar? ¿Cuál es el sindicato al que pertenece? 

Así comenzó a captar a jóvenes entre los 17 y 18 años, que fueran muy lindas, y preferentemente con muchos problemas económicos, claro, así era más fácil el trabajo, lo importante era el dinero que ganaban, no la infamia de sus actos. La idea, genial, las sacaban ilegalmente del país y las ponían de prostitutas en España. Para ellas era "Buscarle un yuma", para que se casaran y punto. Tony, "no ganaba nada", tremendo buena gente que por cada una recibía 300 dólares. 

Así navegó hasta que un día fue detenido, enjuiciado y condenado a 20 años de privación de libertad por múltiples delitos. En el tribunal cuando prestaron declaración los familiares y los amigos, que obligados por una citación oficial allí estaban, todo el mundo dijo no saber.  

Algunos pensaban que era trabajando, claro, "nunca pensamos nada de esto". Criterios acusadores de "Por qué nos hiciste eso". De nuevo era repudiado. Justo ahora que iba  a la cárcel, comprender la falsedad de aquel mundo que se pintaba rosa. Cuando los regalos de Tony eran costosos, era el mejor, el chévere, el bárbaro, -“Tony, la fiera”.  Ahora de pronto no entendían ¿cómo pudo?. ¿Como pudo qué?, darles aquel nivel de vida, como pudo ser tan ingenuo y no avizorar el evidente interés de todos cuanto de él vivieron. Cómo pudo no darse cuenta que el mundo de la bitilla solo importa el dinero y hasta tu propia familia te abandona. 

 –Cuando tin tiene,   
  tin vale, 
  cuando no tiene,
 
 
ni timbale-“
 

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